Maria Teresa Marín Torres es directora del Museo Salzillo y
Profesora Titular del Departamento de Historia del Arte de la
Universidad de Murcia, donde imparte las asignaturas de Museología
y Patrimonio. Por supuesto: miembro de museologia.porto! Texto
integral: Aunque el Museo Salzillo de Murcia fue creado por decreto
ministerial en el año 1941, ya desde el siglo XIX la loada iglesia
de Jesús, su sede más carismática, era visitada por multitud de
viajeros que se acercaban por las tierras de levante y que no
podían dejar de contemplar uno de sus tesoros artísticos más
admirados. En un espacio centralizado que constituye un auténtico
teatro de la Pasión, se han custodiado durante más de dos siglos
los pasos que Francisco Salzillo creara para la cofradía de Jesús
entre los años 1752 y 1777. Junto a este mágico lugar se construyó
el Museo en la década de 1950, donde se dio destino, entre otras
obras del escultor y su escuela, al Belén de más de quinientas
figuras que éste realizara para la familia Riquelme y al conjunto
de cincuenta bocetos en arcilla, preciados testimonios del proceso
de creación escultórica. El Museo monográfico lleva el nombre de
uno de los artistas más importantes del siglo XVIII español,
Francisco Salzillo, hijo de un escultor napolitano, Nicolás, que
arribara a las costas del levante español a finales del siglo XVII,
cuando todavía Nápoles pertenecía al reino de España. El edificio,
el proyecto museográfico y las colecciones Según el arquitecto
gallego Yago Bonet, el Museo ha sido concebido como «un itinerario
en el tiempo y en el espacio, un laberinto de emociones, de
memorias y de conocimientos» (Bonet Correa, 2004). Con la apertura
de las tribunas de la iglesia y su utilización como espacio
expositivo se ha realzado el carácter de teatro sacro que ya de por
sí tiene la misma. Anexo a él se encuentra el nuevo edificio
caracterizado por la luz natural y el vacío del espacio limitado
por las blancas paredes de estuco veneciano. El inicio del
recorrido se plantea en la plaza de San Agustín, también proyectada
por el arquitecto, espacio que sirve de antesala al Museo y donde
se vive el extraordinario rito barroco de la salida de la procesión
de la iglesia de Jesús cada mañana de viernes santo. El proyecto
museográfico actual corrió a cargo de José Cuesta Mañas, director
del Museo entre los años 2000 y 2004, como ya analizamos con
anterioridad (Marín Torres, 2005). El visitante sigue un itinerario
único, de arriba abajo, por lo que el recorrido comienza en la
segunda planta, en el vestíbulo superior, espacio dedicado a la
biografía del escultor y donde se ha colocado en el último año un
pequeño audiovisual donde se cuenta su vida47, con secuencias de la
película Salzillo o la Soledad de Jesús (Primitivo Pérez, José
Antonio Postigo, 1983) -interpretado por Francisco Rabal-, y de
cortometrajes antiguos con imágenes de la procesión de viernes
santo realizados por Val del Omar (1935). A continuación el
visitante transita por una zona de rampas que comunican con la zona
superior de la iglesia de Jesús o Sala de Tribunas. En este espacio
circular que hasta hace pocos años servía como almacén, se han
abierto los balcones hacia la iglesia, y en todo el perímetro
circular interior, se han instalado una serie de grandes vitrinas
frente a los balcones donde se expone el ajuar suntuario que se
corresponde con el paso que se encuentra enfrentado a los mismos,
dentro de sus capillas. En la pared semicircular del anillo menor,
en nichos semicirculares, se exponen obras de Salzillo y su
escuela, como el Cristo de San Eloy (anterior a 1750), de perfecta
anatomía y realizado con el dramatismo contenido propio del
escultor, o los Ángeles adoradores (1730-1740), de cuidada
policromía. Entre las artes suntuarias destacan las túnicas del
Nazareno, como las de principios y finales del siglo XVIII (del
Centenario y del Bailío) o la cruz de carey con incrustaciones de
nácar de 1800. A través de los balcones se pueden vislumbrar las
pinturas murales de esta ermita edificada a partir de 1670 para
sustituir una antigua capilla anexa a la iglesia conventual de la
orden agustina. Es propiedad de la Real y Muy Ilustre Cofradía de
Nuestro Padre Jesús, hermandad penitencial constituida en el año
1600 para sacar en procesión a su enigmático titular, un Nazareno
adaptado y restaurado por Juan de Aguilera y el pintor Melchor de
Medina. Originariamente tenía planta octogonal, lo que venía a
reforzar su carácter pasional (ocho son los días que transcurren
entre domingo de Ramos y el de Resurrección). En siete capillas se
disponen los famosos pasos que la cofradía encargara a Francisco
Salzillo y que vinieron a sustituir las viejas insignias, muy
esquilmadas tras la riada de San Calixto (1651). La iglesia de
Jesús constituye un auténtico teatro sacro donde se escenifican los
principales episodios de la Pasión de Cristo, los Misterios, como
tableaux vivants de cada uno de los episodios acaecidos hasta el
camino del Calvario. Su carácter teatral está reforzado por las
arquitecturas fingidas de las pinturas murales realizadas por el
milanés Paolo Sístori a partir de 1752, cargadas de simbolismo
pasionario. Del espacio circular de las tribunas se transita a la
sala de audiovisuales y de ahí a la Sala de Bocetos. Son de
titularidad estatal y forman un conjunto único, el mayor conocido
de un solo escultor barroco. Por su fragilidad lo normal es que se
destruyesen con el tiempo. Son unos cincuenta bocetos en arcilla de
gran interés pues ilustran las fases del proceso escultórico. Eran
referentes para el taller, la guía a seguir y muestran la primera
impronta del artista, el «primer rasguño». Algunos tienen gran
valor documental pues son la única fuente de información de obras
desaparecidas o proyectos no realizados. Se exponen en grandes
vitrinas de color gris, como es la tónica general de todo el
mobiliario expositivo del Museo ideado por el arquitecto Bonet.
Sobre un suelo de arenilla de grafito negro emergen los bocetos
iluminados con fibra óptica, en un óptimo contraste de color. Una
de ellas contiene cuatro bocetos que se van iluminando mientras en
unpanel adyacente con pantalla se va mostrando la imagen de la obra
definitiva (San Antón, Dolorosa de Santa Catalina, Caballo de
Golosalbo y el San Francisco del Museo Nacional de Escultura). De
aquí se pasa, a través de una rampa, a la majestuosa sala del Belén
cubierta por una bóveda invertida con forma de palio. En la parte
superior de la sala, como en un baldaquino, se han colocado ahora
los cuatro angelitos que acompañan a la Dolorosa (1755). Se trata,
sin lugar a dudas, del lugar más privilegiado del Museo, pues
pueden contemplarse desde diferentes salas y lugares, además de
quedar perfectamente iluminados por la luz natural de los
lucernarios. En la planta baja está expuesto el conjunto del que
Salzillo realizara al final de su vida, entre 1776-1783 y que
completaron sus discípulos, como Roque López y José López. Fue un
encargo del noble Jesualdo Riquelme y Fontes para instalarlo en su
palacio. Aunque los belenes se pusieron de moda en la España de
Carlos III, y a pesar de la sangre napolitana del escultor, ya
existía en Murcia la tradición de su montaje desde el siglo XVII en
comunidades religiosas. A diferencia del presepe napolitano éste se
inspira en el campesinado español, tiene un profundo sentimiento
religioso, tiende a la narración y las figuras quedan modeladas con
ricas policromías, dentro de la tradición preciosista rococó.
Consta de quinientas cincuenta y seis figuras y Salzillo realizó
los Misterios principales, a la par que dio las directrices
básicas. Aunque en su mayoría son de arcilla, algunas de ellas son
pequeñas esculturas talladas en madera. A la muerte del maestro
Roque López realizó la Guardia de Herodes y a partir de 1800 el
grupo de la Degollación de los Inocentes. En el Belén convive una
galería muy pintoresca de personajes contemporáneos a Salzillo,
presentes en la pintura costumbrista, los tapices y el mundo
castizo de comedias y sainetes, constituyendo una amplia galería de
tipos humanos con retratos increíblemente realistas. Son
extraordinarias las arquitecturas, como el recientemente restaurado
Palacio de Herodes. El Belén es, sin duda, el mejor exponente del
belén español del siglo XVIII. En cuanto a su disposición
museográfica hay que señalar que está distribuido en grandes
vitrinas y las figuras emergen sobre una arena silícea de color
claro sin que se vean sus peanas para enfatizar aún más su
realismo. Los grupos pueden contemplarse muy bien pero en cierta
forma el conjunto pierde su cohesión original al quedar
desperdigado en diferentes vitrinas que traducen un cierto
desorden. También en esta sala se exponen las esculturas
procesionales de San Juan y de la Verónica (ambos de 1755). El
primero es obra cumbre, modelo ideal de la escultura barroca
española del siglo XVIII, síntesis del arte del volumen, en los que
la talla y la policromía conviven en perfecta armonía. La espalda
de la Verónica es magnífica con un airoso turbante que estiliza la
figura y le da mayor sensación de movimiento. De la luminosidad de
los lucernarios del espacio contemporáneo se transita a la penumbra
recogida de la iglesia de Jesús, auténtico teatro barroco que se
desmantela una vez al año para pasear por el Museo al aire libre
que constituye la ciudad, donde la escultura en movimiento, sobre
los hombros de los nazarenos estantes, cobra su auténtico
significado. Aquí se expone La Última Cena (1761), impresionante
conjunto que nos lleva al evangelio de San Juan, cuando Cristo
anuncia la traición, tal y como hiciera Leonardo. Sus palabras
causan estupor y los gestos denotan el carácter de sus
protagonistas, en un extraordinario juego de tensiones y
expresiones. La Dolorosa (1755) es una imagen de vestir de gran
devoción esculpida por Salzillo para sustituir a una antigua
Soledad. Buscó en ella una solución más declamatoria y teatral, con
sus brazos abiertos y la mirada desconsolada dirigida hacia el
cielo. La Oración en el Huerto (1754) es una de sus obras más
alabadas y representa a Cristo en el huerto de Getsemaní, en
oración y confortado por un extraordinario ángel, acompañado por
los durmientes San Juan, Santiago y San Pedro. Le sigue los Azotes,
el último paso realizado para la cofradía de Jesús entre 1776 y
1777. El Cristo tiene una expresión serena, frente a la fuerza
bruta y el mal que representan los sayones, en un logrado juego de
valores fisionómicos. La Caída (1752) fue el primero realizado por
Salzillo para la cofradía encargo directo de Joaquín Riquelme, el
padre del mecenas del Belén y destacado mayordomo de Jesús. El
conjunto impactó por su difícil composición de eje lateral y por la
expresividad y calidad de sus figuras, como es el caso del
impresionante Cristo, de gran belleza y dramatismo. El Prendimiento
(1763) tiene dos escenas, en la central están Cristo y Judas.
Emilia Pardo Bazán quedó impresionada por el rostro del primero,
«el dolor, la respiración; el desdén y la piedad juntos; la repulsa
que la traición infunde y la amargura que la decepción engendra».
La otra escena representa a un violento San Pedro que acaba de
derribar a Malco, mientras desenfunda su espada. Son magníficos el
brazo y los músculos en tensión del cuello, así como su túnica. En
la última capilla se encuentra al venerado Nazareno (1600), imagen
de vestir, con su rostro expresivo de gran patetismo. La dinámica
del museo Como ya hemos aventurado, era muy difícil la subsistencia
de un museo cuyos únicos ingresos provenían de la venta de entradas
a tres euros, viejas postales descoloridas y una guía que contaba
con casi treinta años de antigüedad. Desde la rehabilitación del
Museo en el año 2002 los metros lineales de exposición se habían
multiplicado, con lo que ello conllevaba en cuanto a mayores gastos
de mantenimiento (iluminación, ascensores, personal, etc.). Uno de
los primeros objetivos que nos planteamos tras la primera
subvención de la Comunidad Autónoma para la gestión diaria del
centro -concedida a partir de 2005- fue la de instalar una nueva
tienda al final del recorrido con nuevos productos de merchandising
que permitieran mayores ingresos y que mejoraran la imagen
corporativa de la institución. Para ello se llevó a cabo una
campaña de fotografiado de todos los fondos en septiembre de 2005
por parte de Pedro J. Navarro, de la empresa Worldiris, la misma
productora audiovisual que filmó colecciones y espacios expositivos
para la elaboración de la guía audiovisual del Museo en formato
DVD. Con estas fotografías se han editado nuevas postales,
separadores, posters, tarjetas navideñas, además de haberse
utilizado para los diferentes materiales didácticos que se han
realizado desde entonces. Desde enero de 2006 se han editado dos
diaporamas dentro de la colección «El Museo Imaginario» (I: El
Belén y los Pasos, II: El Belén) con más de un centenar de
fotografías amenizadas con música de la época de Salzillo. El DVD
Museo Salzillo: laberinto de pasiones barrocas es un documental en
español e inglés de cuarenta y cuatro minutos de duración sobre la
historia, edificio y colecciones del Museo. La Consejería de
Educación y Cultura lo ha enviado a los centros educativos de toda
la región con motivo del tercer centenario del nacimiento del
escultor. En la tienda también se han ido ofertando otros productos
de empresas de artesanía murciana, como es el caso de cerámica con
motivos salzillescos o los cotizados belenes de la región. En el
último año se ha publicado un completo folleto de mano que se da a
los visitantes al abonar la entrada y que se ha traducido al
inglés. A lo largo de su historia el Museo ha contado con dos
guías: una editada por la Dirección General de Bellas Artes en 1959
con textos del profesor Juan Torres Fontes, antiguo director del
Museo, y la segunda escrita por Roche en 1978. Se hacía necesaria
la edición de una completa guía que reflejase los cambios que han
tenido lugar en los últimos tiempos. Ha sido editada en el año 2006
por la Dirección General de Cultura de la Comunidad Autónoma de la
Región de Murcia con textos del profesor Cristóbal Belda y la que
suscribe (figura 8). Cuenta con cerca de ciento setenta páginas
ilustradas con fotografías y en ella se ha incluido una breve
historia del Museo, la biografía del escultor y un recorrido
exhaustivo por las colecciones distribuidas en las salas y en la
iglesia de Jesús. El lector puede encontrar en ella una cronología,
una bibliografía y una serie de florilegios de personajes ilustres
que han hablado de la obra de Salzillo desde el siglo XIX. Incluye
un plano final en la parte interior de la solapa para permitir al
visitante seguir el recorrido y situarse dentro del Museo. Se han
reeditado dos libros que se encontraban agotados desde hacía tiempo
y que siempre han tenido una gran demanda. Se trata de La Pasión
según Salzillo y La Plenitud de la Escultura con textos de
Cristóbal Belda ilustrados con las magníficas fotografías de Carlos
Moisés García, gracias al patrocinio de la Dirección General de
Cultura, la Concejalía de Turismo y el centro comercial Thader.
También desde el año 2005 se ha procedido a la mejora de las
infraestructuras museográficas. Se contrató un servicio de
seguridad las veinticuatro horas del día todo el año y se instaló
un sistema de vigilancia electrónica en circuito cerrado de
televisión con cámaras instaladas por todo el Museo. Este año se ha
implementado un sistema de monitorización Hanwell para el control
ambiental de temperatura y humedad relativa y se ha contratado una
empresa para la prevención de plagas. Como hemos subrayado más
arriba siempre fue este Museo el más visitado de la región, pero
por su limitado espacio y por sus escasos ingresos, siempre se ha
centrado en la exposición permanente de sus fondos. Parte de las
salas de Bocetos y del Belén se vienen utilizando para la
organización de pequeñas exposiciones temporales desde la
rehabilitación del Museo en el año 2002. Entre ellas vamos a
comentar las dos últimas, que se han montado en la sala de Bocetos,
tras la mejora de sus condiciones espaciales y lumínicas. Son El
ajuar de la Dolorosa (marzo-octubre 2006) y Evocación de un taller
(noviembre-diciembre 2006). La primera se ha organizado junto a la
Cofradía de Nuestro Padre Jesús, en el que se han mostrado las
diferentes túnicas, mantos y sayas de la Dolorosa, que durante el
2006 ha celebrado el doscientos cincuenta aniversario de su
creación por parte de Francisco Salzillo. Es un ajuar muy rico, con
textiles que datan del siglo XVIII, bellos tejidos manufacturados
brocados en hilo de oro y plata sobre sedas y rasos espolinados,
como la túnica diseñada por el mismo Salzillo. La historia de los
textiles de la cofradía siempre ha estado ligada a los talleres
Garín de Valencia, cuyos telares datan de 1820, por lo que se
mostraron hilos de seda, espolines y patrones procedentes de allí.
La muestra fue comisariaza por el camarero y vestidor de la imagen,
Fernando Asensio Dexeus. La exposición Evocación de un taller fue
organizada por el imaginero murciano Antonio Labaña, con el fin de
mostrar de una forma didáctica las fases de las que consta el
proceso de realización de una imagen, desde los primeros pasos a
partir del esbozo en papel, hasta su culminación en la obra
definitiva tallada en madera dorada y policromada. En ella se
exhibían útiles como compases, instrumentos para la saca de puntos,
gubias, pigmentos, láminas de pan de oro y un sinfín de utensilios
muchos de los cuales pudieron formar parte del propio taller de
Salzillo, transmitidos de generación en generación de escultores
hasta llegar a manos de José Sánchez Lozano, máximo representante
de la escuela de Salzillo en el siglo XX y maestro de Labaña. Del
mismo modo, se exhibieron dos pequeños bocetos policromados
propiedad del escultor y realizados por Salzillo. En cuanto a lo
que didáctica se refiere, se han organizado varios talleres de
escultura dirigidos a escolares. Los que más éxito de público han
tenido son los que se han desarrollado en período navideño en torno
al Belén. Desde hace dos navidades se ha instalado un buzón de los
reyes magos donde los niños pueden depositar la carta que escriben
al finalizar el taller, tras la realización de una figurita en
barro de un ángel o tras haber coloreado una felicitación. Este
último año se contrató a un actor caracterizado como el paje rococó
del grupo del Cortejo de los Reyes Magos de Salzillo que contaba
cuentos a los niños. En colaboración con otras entidades públicas
se organizan en el Museo otros programas educativos que también
tienen un gran éxito («Descubre en inglés», Consejería de Educación
y Cultura; «Conoce tu ciudad», Concejalía de Educación del
Ayuntamiento de Murcia). En el último año se ha desarrollado el
ciclo «La pieza del mes» con la participación de diferentes
especialistas del mundo universitario que han explicado una obra de
su elección. También se han impartido cursos, como el de «Salzillo
ante su III Centenario», por parte del comité científico de la
exposición Salzillo, testigo de un siglo, así como un concurso de
redacciones sobre la figura del escultor y sobre el Museo destinado
a alumnos de educación primaria y secundaria. La Fundación
Cajamurcia, a través de su programa «Rincones de la Música», ha
organizado varios conciertos en la iglesia de Jesús en colaboración
con la cofradía y el Museo a lo largo del año. Desde enero de 2006
los escolares entran gratuitamente en nuestras instalaciones y los
colegios pueden hacer sus reservas a través de Internet, en la
página de Museos de Murcia (Dirección General de Cultura). Las
visitas se han incrementado notablemente en el año 2006 con
respecto al año anterior (en más de once mil personas, lo que da un
total de 51 006 visitantes). El paso de La Cena en el centro de la
iglesia de Jesús. Exposición Salzillo, testigo de un siglo (2007)
(Foto: Museo Salzillo). La Caída (detalle). Francisco Salzillo
(1752) (Foto: Pedro J. Navarro, Worldiris). Nuevos retos En el mes
de agosto, al finalizar la exposición, el Museo volverá a ser
vaciado y de nuevo se procederá a la reinstalación de sus fondos y
mobiliario expositivo original. Aún así, en estos momentos estamos
replanteándonos el discurso expositivo de algunas de las salas como
la de Tribunas, en la que sería necesario incidir más en la rica
historia de la Cofradía de Jesús y en la Murcia del siglo XVIII en
la que transcurrió la vida de Francisco Salzillo. Del mismo modo
hay que repensar la Sala de Bocetos con un criterio más didáctico
para la mejor comprensión de los procesos de creación escultórica.
Aunque el Belén dispuesto en diferentes vitrinas permite la mejor
contemplación unitaria de cada una de las pequeñas esculturas, lo
cierto y verdad es que la doble lectura que Pablo Puente ha
planteado en la exposición de 2007, con el Belén dispuesto en
diferentes dioramas frente a grupos aislados en vitrinas, está
teniendo bastante éxito y está más próximo a su sentido originario.
Finalmente, habrá que mejorar la señalización y el ambiente escrito
del Museo para la mejor comprensión de las colecciones por parte de
los visitantes. Si de algo estamos seguros es que el Museo debe
estar siempre inmerso en un proceso de mejora continua. La
exposición Salzillo, testigo de un siglo va a marcar una importante
inflexión dentro de la historia de esta admirada institución
murciana. Bibliografía BELDA NAVARRO, C. (2006): «Las grandes
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http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/06929430979503040757857/023539.pdf