Museu do mês de Junho 09 - Museo Salzillo, Murcia (Espanha)

Maria Teresa Marín Torres es directora del Museo Salzillo y Profesora Titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia, donde imparte las asignaturas de Museología y Patrimonio. Por supuesto: miembro de museologia.porto! Texto integral: Aunque el Museo Salzillo de Murcia fue creado por decreto ministerial en el año 1941, ya desde el siglo XIX la loada iglesia de Jesús, su sede más carismática, era visitada por multitud de viajeros que se acercaban por las tierras de levante y que no podían dejar de contemplar uno de sus tesoros artísticos más admirados. En un espacio centralizado que constituye un auténtico teatro de la Pasión, se han custodiado durante más de dos siglos los pasos que Francisco Salzillo creara para la cofradía de Jesús entre los años 1752 y 1777. Junto a este mágico lugar se construyó el Museo en la década de 1950, donde se dio destino, entre otras obras del escultor y su escuela, al Belén de más de quinientas figuras que éste realizara para la familia Riquelme y al conjunto de cincuenta bocetos en arcilla, preciados testimonios del proceso de creación escultórica. El Museo monográfico lleva el nombre de uno de los artistas más importantes del siglo XVIII español, Francisco Salzillo, hijo de un escultor napolitano, Nicolás, que arribara a las costas del levante español a finales del siglo XVII, cuando todavía Nápoles pertenecía al reino de España. El edificio, el proyecto museográfico y las colecciones Según el arquitecto gallego Yago Bonet, el Museo ha sido concebido como «un itinerario en el tiempo y en el espacio, un laberinto de emociones, de memorias y de conocimientos» (Bonet Correa, 2004). Con la apertura de las tribunas de la iglesia y su utilización como espacio expositivo se ha realzado el carácter de teatro sacro que ya de por sí tiene la misma. Anexo a él se encuentra el nuevo edificio caracterizado por la luz natural y el vacío del espacio limitado por las blancas paredes de estuco veneciano. El inicio del recorrido se plantea en la plaza de San Agustín, también proyectada por el arquitecto, espacio que sirve de antesala al Museo y donde se vive el extraordinario rito barroco de la salida de la procesión de la iglesia de Jesús cada mañana de viernes santo. El proyecto museográfico actual corrió a cargo de José Cuesta Mañas, director del Museo entre los años 2000 y 2004, como ya analizamos con anterioridad (Marín Torres, 2005). El visitante sigue un itinerario único, de arriba abajo, por lo que el recorrido comienza en la segunda planta, en el vestíbulo superior, espacio dedicado a la biografía del escultor y donde se ha colocado en el último año un pequeño audiovisual donde se cuenta su vida47, con secuencias de la película Salzillo o la Soledad de Jesús (Primitivo Pérez, José Antonio Postigo, 1983) -interpretado por Francisco Rabal-, y de cortometrajes antiguos con imágenes de la procesión de viernes santo realizados por Val del Omar (1935). A continuación el visitante transita por una zona de rampas que comunican con la zona superior de la iglesia de Jesús o Sala de Tribunas. En este espacio circular que hasta hace pocos años servía como almacén, se han abierto los balcones hacia la iglesia, y en todo el perímetro circular interior, se han instalado una serie de grandes vitrinas frente a los balcones donde se expone el ajuar suntuario que se corresponde con el paso que se encuentra enfrentado a los mismos, dentro de sus capillas. En la pared semicircular del anillo menor, en nichos semicirculares, se exponen obras de Salzillo y su escuela, como el Cristo de San Eloy (anterior a 1750), de perfecta anatomía y realizado con el dramatismo contenido propio del escultor, o los Ángeles adoradores (1730-1740), de cuidada policromía. Entre las artes suntuarias destacan las túnicas del Nazareno, como las de principios y finales del siglo XVIII (del Centenario y del Bailío) o la cruz de carey con incrustaciones de nácar de 1800. A través de los balcones se pueden vislumbrar las pinturas murales de esta ermita edificada a partir de 1670 para sustituir una antigua capilla anexa a la iglesia conventual de la orden agustina. Es propiedad de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús, hermandad penitencial constituida en el año 1600 para sacar en procesión a su enigmático titular, un Nazareno adaptado y restaurado por Juan de Aguilera y el pintor Melchor de Medina. Originariamente tenía planta octogonal, lo que venía a reforzar su carácter pasional (ocho son los días que transcurren entre domingo de Ramos y el de Resurrección). En siete capillas se disponen los famosos pasos que la cofradía encargara a Francisco Salzillo y que vinieron a sustituir las viejas insignias, muy esquilmadas tras la riada de San Calixto (1651). La iglesia de Jesús constituye un auténtico teatro sacro donde se escenifican los principales episodios de la Pasión de Cristo, los Misterios, como tableaux vivants de cada uno de los episodios acaecidos hasta el camino del Calvario. Su carácter teatral está reforzado por las arquitecturas fingidas de las pinturas murales realizadas por el milanés Paolo Sístori a partir de 1752, cargadas de simbolismo pasionario. Del espacio circular de las tribunas se transita a la sala de audiovisuales y de ahí a la Sala de Bocetos. Son de titularidad estatal y forman un conjunto único, el mayor conocido de un solo escultor barroco. Por su fragilidad lo normal es que se destruyesen con el tiempo. Son unos cincuenta bocetos en arcilla de gran interés pues ilustran las fases del proceso escultórico. Eran referentes para el taller, la guía a seguir y muestran la primera impronta del artista, el «primer rasguño». Algunos tienen gran valor documental pues son la única fuente de información de obras desaparecidas o proyectos no realizados. Se exponen en grandes vitrinas de color gris, como es la tónica general de todo el mobiliario expositivo del Museo ideado por el arquitecto Bonet. Sobre un suelo de arenilla de grafito negro emergen los bocetos iluminados con fibra óptica, en un óptimo contraste de color. Una de ellas contiene cuatro bocetos que se van iluminando mientras en unpanel adyacente con pantalla se va mostrando la imagen de la obra definitiva (San Antón, Dolorosa de Santa Catalina, Caballo de Golosalbo y el San Francisco del Museo Nacional de Escultura). De aquí se pasa, a través de una rampa, a la majestuosa sala del Belén cubierta por una bóveda invertida con forma de palio. En la parte superior de la sala, como en un baldaquino, se han colocado ahora los cuatro angelitos que acompañan a la Dolorosa (1755). Se trata, sin lugar a dudas, del lugar más privilegiado del Museo, pues pueden contemplarse desde diferentes salas y lugares, además de quedar perfectamente iluminados por la luz natural de los lucernarios. En la planta baja está expuesto el conjunto del que Salzillo realizara al final de su vida, entre 1776-1783 y que completaron sus discípulos, como Roque López y José López. Fue un encargo del noble Jesualdo Riquelme y Fontes para instalarlo en su palacio. Aunque los belenes se pusieron de moda en la España de Carlos III, y a pesar de la sangre napolitana del escultor, ya existía en Murcia la tradición de su montaje desde el siglo XVII en comunidades religiosas. A diferencia del presepe napolitano éste se inspira en el campesinado español, tiene un profundo sentimiento religioso, tiende a la narración y las figuras quedan modeladas con ricas policromías, dentro de la tradición preciosista rococó. Consta de quinientas cincuenta y seis figuras y Salzillo realizó los Misterios principales, a la par que dio las directrices básicas. Aunque en su mayoría son de arcilla, algunas de ellas son pequeñas esculturas talladas en madera. A la muerte del maestro Roque López realizó la Guardia de Herodes y a partir de 1800 el grupo de la Degollación de los Inocentes. En el Belén convive una galería muy pintoresca de personajes contemporáneos a Salzillo, presentes en la pintura costumbrista, los tapices y el mundo castizo de comedias y sainetes, constituyendo una amplia galería de tipos humanos con retratos increíblemente realistas. Son extraordinarias las arquitecturas, como el recientemente restaurado Palacio de Herodes. El Belén es, sin duda, el mejor exponente del belén español del siglo XVIII. En cuanto a su disposición museográfica hay que señalar que está distribuido en grandes vitrinas y las figuras emergen sobre una arena silícea de color claro sin que se vean sus peanas para enfatizar aún más su realismo. Los grupos pueden contemplarse muy bien pero en cierta forma el conjunto pierde su cohesión original al quedar desperdigado en diferentes vitrinas que traducen un cierto desorden. También en esta sala se exponen las esculturas procesionales de San Juan y de la Verónica (ambos de 1755). El primero es obra cumbre, modelo ideal de la escultura barroca española del siglo XVIII, síntesis del arte del volumen, en los que la talla y la policromía conviven en perfecta armonía. La espalda de la Verónica es magnífica con un airoso turbante que estiliza la figura y le da mayor sensación de movimiento. De la luminosidad de los lucernarios del espacio contemporáneo se transita a la penumbra recogida de la iglesia de Jesús, auténtico teatro barroco que se desmantela una vez al año para pasear por el Museo al aire libre que constituye la ciudad, donde la escultura en movimiento, sobre los hombros de los nazarenos estantes, cobra su auténtico significado. Aquí se expone La Última Cena (1761), impresionante conjunto que nos lleva al evangelio de San Juan, cuando Cristo anuncia la traición, tal y como hiciera Leonardo. Sus palabras causan estupor y los gestos denotan el carácter de sus protagonistas, en un extraordinario juego de tensiones y expresiones. La Dolorosa (1755) es una imagen de vestir de gran devoción esculpida por Salzillo para sustituir a una antigua Soledad. Buscó en ella una solución más declamatoria y teatral, con sus brazos abiertos y la mirada desconsolada dirigida hacia el cielo. La Oración en el Huerto (1754) es una de sus obras más alabadas y representa a Cristo en el huerto de Getsemaní, en oración y confortado por un extraordinario ángel, acompañado por los durmientes San Juan, Santiago y San Pedro. Le sigue los Azotes, el último paso realizado para la cofradía de Jesús entre 1776 y 1777. El Cristo tiene una expresión serena, frente a la fuerza bruta y el mal que representan los sayones, en un logrado juego de valores fisionómicos. La Caída (1752) fue el primero realizado por Salzillo para la cofradía encargo directo de Joaquín Riquelme, el padre del mecenas del Belén y destacado mayordomo de Jesús. El conjunto impactó por su difícil composición de eje lateral y por la expresividad y calidad de sus figuras, como es el caso del impresionante Cristo, de gran belleza y dramatismo. El Prendimiento (1763) tiene dos escenas, en la central están Cristo y Judas. Emilia Pardo Bazán quedó impresionada por el rostro del primero, «el dolor, la respiración; el desdén y la piedad juntos; la repulsa que la traición infunde y la amargura que la decepción engendra». La otra escena representa a un violento San Pedro que acaba de derribar a Malco, mientras desenfunda su espada. Son magníficos el brazo y los músculos en tensión del cuello, así como su túnica. En la última capilla se encuentra al venerado Nazareno (1600), imagen de vestir, con su rostro expresivo de gran patetismo. La dinámica del museo Como ya hemos aventurado, era muy difícil la subsistencia de un museo cuyos únicos ingresos provenían de la venta de entradas a tres euros, viejas postales descoloridas y una guía que contaba con casi treinta años de antigüedad. Desde la rehabilitación del Museo en el año 2002 los metros lineales de exposición se habían multiplicado, con lo que ello conllevaba en cuanto a mayores gastos de mantenimiento (iluminación, ascensores, personal, etc.). Uno de los primeros objetivos que nos planteamos tras la primera subvención de la Comunidad Autónoma para la gestión diaria del centro -concedida a partir de 2005- fue la de instalar una nueva tienda al final del recorrido con nuevos productos de merchandising que permitieran mayores ingresos y que mejoraran la imagen corporativa de la institución. Para ello se llevó a cabo una campaña de fotografiado de todos los fondos en septiembre de 2005 por parte de Pedro J. Navarro, de la empresa Worldiris, la misma productora audiovisual que filmó colecciones y espacios expositivos para la elaboración de la guía audiovisual del Museo en formato DVD. Con estas fotografías se han editado nuevas postales, separadores, posters, tarjetas navideñas, además de haberse utilizado para los diferentes materiales didácticos que se han realizado desde entonces. Desde enero de 2006 se han editado dos diaporamas dentro de la colección «El Museo Imaginario» (I: El Belén y los Pasos, II: El Belén) con más de un centenar de fotografías amenizadas con música de la época de Salzillo. El DVD Museo Salzillo: laberinto de pasiones barrocas es un documental en español e inglés de cuarenta y cuatro minutos de duración sobre la historia, edificio y colecciones del Museo. La Consejería de Educación y Cultura lo ha enviado a los centros educativos de toda la región con motivo del tercer centenario del nacimiento del escultor. En la tienda también se han ido ofertando otros productos de empresas de artesanía murciana, como es el caso de cerámica con motivos salzillescos o los cotizados belenes de la región. En el último año se ha publicado un completo folleto de mano que se da a los visitantes al abonar la entrada y que se ha traducido al inglés. A lo largo de su historia el Museo ha contado con dos guías: una editada por la Dirección General de Bellas Artes en 1959 con textos del profesor Juan Torres Fontes, antiguo director del Museo, y la segunda escrita por Roche en 1978. Se hacía necesaria la edición de una completa guía que reflejase los cambios que han tenido lugar en los últimos tiempos. Ha sido editada en el año 2006 por la Dirección General de Cultura de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia con textos del profesor Cristóbal Belda y la que suscribe (figura 8). Cuenta con cerca de ciento setenta páginas ilustradas con fotografías y en ella se ha incluido una breve historia del Museo, la biografía del escultor y un recorrido exhaustivo por las colecciones distribuidas en las salas y en la iglesia de Jesús. El lector puede encontrar en ella una cronología, una bibliografía y una serie de florilegios de personajes ilustres que han hablado de la obra de Salzillo desde el siglo XIX. Incluye un plano final en la parte interior de la solapa para permitir al visitante seguir el recorrido y situarse dentro del Museo. Se han reeditado dos libros que se encontraban agotados desde hacía tiempo y que siempre han tenido una gran demanda. Se trata de La Pasión según Salzillo y La Plenitud de la Escultura con textos de Cristóbal Belda ilustrados con las magníficas fotografías de Carlos Moisés García, gracias al patrocinio de la Dirección General de Cultura, la Concejalía de Turismo y el centro comercial Thader. También desde el año 2005 se ha procedido a la mejora de las infraestructuras museográficas. Se contrató un servicio de seguridad las veinticuatro horas del día todo el año y se instaló un sistema de vigilancia electrónica en circuito cerrado de televisión con cámaras instaladas por todo el Museo. Este año se ha implementado un sistema de monitorización Hanwell para el control ambiental de temperatura y humedad relativa y se ha contratado una empresa para la prevención de plagas. Como hemos subrayado más arriba siempre fue este Museo el más visitado de la región, pero por su limitado espacio y por sus escasos ingresos, siempre se ha centrado en la exposición permanente de sus fondos. Parte de las salas de Bocetos y del Belén se vienen utilizando para la organización de pequeñas exposiciones temporales desde la rehabilitación del Museo en el año 2002. Entre ellas vamos a comentar las dos últimas, que se han montado en la sala de Bocetos, tras la mejora de sus condiciones espaciales y lumínicas. Son El ajuar de la Dolorosa (marzo-octubre 2006) y Evocación de un taller (noviembre-diciembre 2006). La primera se ha organizado junto a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, en el que se han mostrado las diferentes túnicas, mantos y sayas de la Dolorosa, que durante el 2006 ha celebrado el doscientos cincuenta aniversario de su creación por parte de Francisco Salzillo. Es un ajuar muy rico, con textiles que datan del siglo XVIII, bellos tejidos manufacturados brocados en hilo de oro y plata sobre sedas y rasos espolinados, como la túnica diseñada por el mismo Salzillo. La historia de los textiles de la cofradía siempre ha estado ligada a los talleres Garín de Valencia, cuyos telares datan de 1820, por lo que se mostraron hilos de seda, espolines y patrones procedentes de allí. La muestra fue comisariaza por el camarero y vestidor de la imagen, Fernando Asensio Dexeus. La exposición Evocación de un taller fue organizada por el imaginero murciano Antonio Labaña, con el fin de mostrar de una forma didáctica las fases de las que consta el proceso de realización de una imagen, desde los primeros pasos a partir del esbozo en papel, hasta su culminación en la obra definitiva tallada en madera dorada y policromada. En ella se exhibían útiles como compases, instrumentos para la saca de puntos, gubias, pigmentos, láminas de pan de oro y un sinfín de utensilios muchos de los cuales pudieron formar parte del propio taller de Salzillo, transmitidos de generación en generación de escultores hasta llegar a manos de José Sánchez Lozano, máximo representante de la escuela de Salzillo en el siglo XX y maestro de Labaña. Del mismo modo, se exhibieron dos pequeños bocetos policromados propiedad del escultor y realizados por Salzillo. En cuanto a lo que didáctica se refiere, se han organizado varios talleres de escultura dirigidos a escolares. Los que más éxito de público han tenido son los que se han desarrollado en período navideño en torno al Belén. Desde hace dos navidades se ha instalado un buzón de los reyes magos donde los niños pueden depositar la carta que escriben al finalizar el taller, tras la realización de una figurita en barro de un ángel o tras haber coloreado una felicitación. Este último año se contrató a un actor caracterizado como el paje rococó del grupo del Cortejo de los Reyes Magos de Salzillo que contaba cuentos a los niños. En colaboración con otras entidades públicas se organizan en el Museo otros programas educativos que también tienen un gran éxito («Descubre en inglés», Consejería de Educación y Cultura; «Conoce tu ciudad», Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Murcia). En el último año se ha desarrollado el ciclo «La pieza del mes» con la participación de diferentes especialistas del mundo universitario que han explicado una obra de su elección. También se han impartido cursos, como el de «Salzillo ante su III Centenario», por parte del comité científico de la exposición Salzillo, testigo de un siglo, así como un concurso de redacciones sobre la figura del escultor y sobre el Museo destinado a alumnos de educación primaria y secundaria. La Fundación Cajamurcia, a través de su programa «Rincones de la Música», ha organizado varios conciertos en la iglesia de Jesús en colaboración con la cofradía y el Museo a lo largo del año. Desde enero de 2006 los escolares entran gratuitamente en nuestras instalaciones y los colegios pueden hacer sus reservas a través de Internet, en la página de Museos de Murcia (Dirección General de Cultura). Las visitas se han incrementado notablemente en el año 2006 con respecto al año anterior (en más de once mil personas, lo que da un total de 51 006 visitantes). El paso de La Cena en el centro de la iglesia de Jesús. Exposición Salzillo, testigo de un siglo (2007) (Foto: Museo Salzillo). La Caída (detalle). Francisco Salzillo (1752) (Foto: Pedro J. Navarro, Worldiris). Nuevos retos En el mes de agosto, al finalizar la exposición, el Museo volverá a ser vaciado y de nuevo se procederá a la reinstalación de sus fondos y mobiliario expositivo original. Aún así, en estos momentos estamos replanteándonos el discurso expositivo de algunas de las salas como la de Tribunas, en la que sería necesario incidir más en la rica historia de la Cofradía de Jesús y en la Murcia del siglo XVIII en la que transcurrió la vida de Francisco Salzillo. Del mismo modo hay que repensar la Sala de Bocetos con un criterio más didáctico para la mejor comprensión de los procesos de creación escultórica. Aunque el Belén dispuesto en diferentes vitrinas permite la mejor contemplación unitaria de cada una de las pequeñas esculturas, lo cierto y verdad es que la doble lectura que Pablo Puente ha planteado en la exposición de 2007, con el Belén dispuesto en diferentes dioramas frente a grupos aislados en vitrinas, está teniendo bastante éxito y está más próximo a su sentido originario. Finalmente, habrá que mejorar la señalización y el ambiente escrito del Museo para la mejor comprensión de las colecciones por parte de los visitantes. Si de algo estamos seguros es que el Museo debe estar siempre inmerso en un proceso de mejora continua. La exposición Salzillo, testigo de un siglo va a marcar una importante inflexión dentro de la historia de esta admirada institución murciana. Bibliografía BELDA NAVARRO, C. (2006): «Las grandes exposiciones como difusoras del patrimonio. El proyecto Huellas», en BELDA NAVARRO, C. y MARÍN TORRES, M.T. 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